Me ha llegado una carta de la Inspección de Trabajo: qué hacer en las primeras 48 horas
El plazo empieza a contar el día de la notificación, no el día en que abres el sobre. Esto es lo que hacemos nosotras cuando un cliente nos llama con el acta en la mano.
1. Identifica qué te ha llegado exactamente
No todas las cartas de la Inspección de Trabajo significan lo mismo, y la estrategia cambia por completo según el documento. Lo primero que hacemos es leer el encabezado y clasificarlo.
Requerimiento de documentación
Te piden nóminas, contratos o el registro horario. Todavía no hay acusación: hay una comprobación. Lo que entregues aquí condiciona todo lo que venga después, así que conviene revisar antes qué se aporta y en qué formato.
Citación para comparecer
Te convocan a las oficinas de la Inspección en Vigo o a la sede de tu empresa. Se levanta diligencia de lo que declares, y esa diligencia acompaña al expediente.
Acta de infracción o de liquidación
Aquí ya hay una propuesta de sanción o de deuda con la Seguridad Social. Es el momento de las alegaciones y el plazo es corto.
2. Cuenta bien el plazo
El plazo habitual para alegar frente a un acta de infracción es de 15 días hábiles desde la notificación. Hábiles significa que no cuentan sábados, domingos ni festivos, y hay dos detalles que se escapan a menudo:
- Si la notificación es electrónica, el plazo puede empezar aunque no hayas abierto el aviso: basta con que estuviera disponible en la sede.
- Los festivos locales de Vigo también cuentan como no hábiles, y eso a veces te da un día extra que puede ser decisivo.
Lo primero que preguntamos por teléfono: «¿qué fecha aparece en el acuse de la notificación?». Con esa fecha calculamos el día límite y sabemos si trabajamos con margen o a contrarreloj.
3. Reúne la documentación clave
Aunque todavía no sepas qué vas a alegar, ir juntando esto te ahorra días:
- Contratos de trabajo y últimas nóminas de los trabajadores afectados.
- Registro horario del periodo inspeccionado y calendarios laborales.
- RNT y RLC de la Seguridad Social, altas y bajas del periodo.
- Documentación de prevención de riesgos y formación impartida.
- Cualquier correo o comunicación previa con el inspector actuante.
4. Los cuatro errores más caros
Los vemos casi todas las semanas y los cuatro se pueden evitar:
- Dejar pasar el plazo pensando que «ya se aclarará». El plazo de alegaciones es preclusivo: cuando se cierra, se cierra.
- Aportar documentación de más sin revisarla, abriendo frentes que nadie te había preguntado.
- Improvisar en la comparecencia. Lo que se declara queda por escrito y luego cuesta mucho matizarlo.
- Pagar sin analizar. A veces el pronto pago con reducción es la mejor opción; otras veces el acta tiene defectos que la tumban.
5. Cómo se prepara un escrito de alegaciones
Un escrito de alegaciones que funciona no es una carta de descargo emocional. Trabajamos tres bloques: los hechos, rebatidos uno a uno con prueba documental; los defectos del acta, si los hay (motivación insuficiente, error en la calificación, caducidad del procedimiento); y la graduación de la sanción, para que el importe baje al mínimo cuando la infracción existe pero no en el grado propuesto.
Con eso presentado en plazo y por vía telemática, el expediente ya se juega en otro terreno: el de la prueba, no el del silencio.
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